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Módulo 3 de 5

Notificación de Urgencia Interna

Un canal directo entre el residente y la portería de su propio conjunto. El residente escoge la categoría, la portería recibe la alerta con el protocolo en pantalla, y el tiempo que tomó atenderla queda registrado sin que nadie pueda ajustarlo.

No es un botón de pánico y no contacta organismos de emergencia. Avisa a la portería del conjunto, que es quien está más cerca.

Lo primero: qué es y qué no es

Este módulo se explica al revés que los demás. Antes de contar lo que hace hay que decir con precisión lo que no hace, porque una expectativa equivocada aquí no es un malentendido comercial: es alguien esperando ayuda que no viene en camino.

No es un botón de pánico

No hay conexión con la policía, con los bomberos, con una ambulancia ni con una central de monitoreo. El aviso viaja del celular del residente a la tablet de la portería de su conjunto, y ahí termina.

La razón no es técnica sino de fondo. El monitoreo de alarmas y la respuesta a emergencias son servicios regulados, prestados por compañías con licencia y sujetas a supervisión estatal. Mjestic es software de gestión residencial y no presta ese servicio. Anunciarlo como si lo hiciera induciría a un residente a confiar en una respuesta que no existe, y esa es la peor cosa que puede hacer una herramienta de seguridad.

Por eso el módulo se llama siempre Notificación de Urgencia Interna, en el producto y en cualquier material del conjunto. El nombre carga la aclaración adentro.

Sí es el canal más rápido a quien está más cerca

La mayoría de las urgencias de una copropiedad se resuelven adentro. Una fuga en el piso once que está bajando por la escalera. Alguien atrapado en el ascensor. Humo en un parqueadero. Una persona no identificada en un pasillo. Un residente mayor que necesita que alguien suba ya.

En todos esos casos la portería es quien tiene las llaves, conoce el registro de agua del bloque, tiene el teléfono de mantenimiento y puede estar en el sitio en dos minutos. Hoy ese aviso viaja por citófono —cuando funciona— o por un grupo de WhatsApp donde a las once de la noche nadie está mirando.

Cuando además hace falta un organismo externo, quien llama es el vigilante, siguiendo el protocolo del conjunto. Mjestic acorta el primer tramo, que es el que hoy se pierde.

Siete categorías, cada una con su instrucción en pantalla

La categoría no es una etiqueta para clasificar después: es lo que decide qué instrucción ve el vigilante en el mismo momento en que suena la alerta.
Categorías de urgencia interna y la instrucción operativa que ve la portería
CategoríaLo que ve el vigilante
Emergencia de saludConfirme el estado de la persona y contacte la línea de emergencias médicas.
Humo o incendioVerifique el punto, active la alarma del bloque y despeje la salida.
Fuga de aguaUbique el registro del bloque y avise a mantenimiento.
Falla eléctricaVerifique el tablero del bloque. No manipule sin autorización.
Persona atrapada en ascensorComuníquese con la persona atrapada y llame a la empresa de ascensores.
Persona no identificadaObserve desde portería. No confronte. Registre en minuta.
Otra urgenciaContacte al residente para confirmar la novedad antes de actuar.

La rotación de personal en vigilancia es alta y el protocolo pegado en la pared de la caseta lleva meses ahí sin que nadie lo relea. A las tres de la mañana, con una alerta sonando, la instrucción tiene que estar en la misma pantalla que la alerta o no está en ninguna parte. Nótese además lo que dicen dos de las instrucciones: observe, no confronte. La herramienta no empuja al vigilante a exponerse.

Cómo transcurre una urgencia, paso a paso

Cuatro momentos, y de los cuatro sólo uno depende de que alguien se acuerde de registrar algo.

1. El residente avisa. Abre la aplicación, escoge la categoría y confirma. No hay que redactar nada: la urgencia que exige escribir un párrafo antes de enviarse no se envía.

2. La portería recibe. La alerta llega sola a la tablet, sin que nadie recargue ni consulte. Suena, ocupa la pantalla completa y muestra la vivienda de origen, la categoría y el protocolo. Es una de las dos únicas cosas en todo el sistema que interrumpen al vigilante; el resto espera su turno.

3. El vigilante marca «Atendiendo». Un botón, y la alerta deja de sonar. Ese toque es el que cierra el cronómetro: no hay que llenar un formulario para que quede constancia de que alguien respondió.

4. Queda el registro. Cuándo se disparó, de qué vivienda, de qué categoría, quién la atendió y cuánto tardó. Las dos horas —la del aviso y la de la respuesta— las pone la base de datos, no los dispositivos.

Esa última precisión es la que vuelve utilizable la cifra. Un tiempo de respuesta que el propio turno puede ajustar no sirve para evaluar nada, y todos en la conversación lo saben. Aquí ni el residente ni la portería pueden moverlo, y por eso la administración puede llevarlo a una reunión.

El residente ve el estado de su propio aviso: si sigue esperando respuesta o si la portería ya lo tomó. Un aviso enviado al vacío, sin ninguna señal de vuelta, se convierte en tres avisos más en dos minutos.

Lo que la administración puede fiscalizar

El módulo produce la única métrica de calidad de servicio que una copropiedad puede medir sin instalar nada más. Se consulta desde el panel de administración.

120 s

Umbral de referencia contra el cual se compara cada tiempo de respuesta.

Sin resolver

Las urgencias que nadie ha atendido quedan visibles hasta que alguien las toma.

Horas del servidor

El aviso y la respuesta se fechan en la base de datos; el turno no puede ajustarlas.

El tablero muestra la distribución de los tiempos, no sólo el promedio. Un promedio de noventa segundos puede esconder que una de cada diez urgencias tomó ocho minutos, y esa es precisamente la que va a aparecer en la asamblea. La severidad se comunica con el número y con el peso tipográfico: en esta paleta no hay un rojo con el cual pintar un incumplimiento, y eso obliga a que la cifra hable por sí sola.

Límites que conviene explicar a los residentes

Si el conjunto activa este módulo, vale la pena que la circular que lo anuncia diga estas tres cosas.
  • No sustituye a la línea de emergencias. Ante una emergencia médica o un incendio, la llamada al organismo correspondiente sigue siendo la primera acción del residente. La notificación a portería es adicional, no alternativa.
  • El aviso al residente ocurre dentro de la aplicación. El residente ve el estado de su urgencia mientras la aplicación está abierta. No hay notificación en la pantalla de bloqueo con el celular guardado.
  • Depende de que haya alguien en la portería. Es un canal hacia el puesto de vigilancia. En un conjunto sin portería atendida las veinticuatro horas, el módulo sólo funciona mientras haya turno.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la Notificación de Urgencia Interna?

Es un canal de aviso entre el residente y la portería de su propio conjunto. El residente escoge una de siete categorías —salud, humo o incendio, fuga de agua, falla eléctrica, persona atrapada en ascensor, persona no identificada, otra urgencia— y la portería recibe la alerta con sonido, con la vivienda de origen y con la instrucción operativa que corresponde a ese tipo de novedad. El vigilante marca que está atendiendo y el sistema registra cuánto tomó.

¿Es un botón de pánico? ¿Avisa a la policía?

No, y es importante que quede claro antes de presentarlo a los residentes. La Notificación de Urgencia Interna comunica al residente con la portería de su conjunto y con nadie más. No contacta a la policía, a los bomberos, a una central de monitoreo ni a ningún organismo de emergencia. Prestar servicios de monitoreo de alarmas está reservado a compañías con licencia y vigilancia estatal, y Mjestic no es una de ellas. Presentar la función como si alertara a las autoridades sería falso y peligroso: alguien podría contar con una respuesta que no va a llegar.

¿Para qué sirve entonces, si no llama a nadie de afuera?

Para lo que ocurre dentro del conjunto, que es la mayoría de las urgencias reales de una copropiedad: una fuga que está inundando un piso, alguien atrapado en el ascensor, humo en un parqueadero, una persona no identificada en un pasillo, un residente que necesita que alguien suba ya. En todas ellas la portería es quien está más cerca y quien tiene las llaves, el registro del bloque y el teléfono de mantenimiento. Cuando además hace falta un organismo externo, es el vigilante quien lo llama siguiendo el protocolo del conjunto.

¿Cómo se mide el tiempo de respuesta?

Desde que la alerta llega al servidor hasta que el vigilante marca Atendiendo, con las dos horas puestas por la base de datos y no por los dispositivos. El panel de administración muestra la distribución de esos tiempos con un umbral de referencia de ciento veinte segundos. La cifra no la puede alterar ni el residente ni la portería, que es lo que la vuelve utilizable en una conversación con la empresa de vigilancia.

¿El vigilante ve qué hacer o tiene que saberlo de memoria?

Cada categoría trae su instrucción en la misma pantalla de la alerta. Ante humo, verificar el punto, activar la alarma del bloque y despejar la salida. Ante una persona no identificada, observar desde portería sin confrontar y registrar en la minuta. Ante una fuga, ubicar el registro del bloque y avisar a mantenimiento. La rotación de personal en vigilancia es alta y el protocolo pegado en la pared no se lee a las tres de la mañana.

Siga por aquí

Vea cómo llega una urgencia a la portería

En la demostración disparamos una urgencia desde la aplicación del residente y la vemos entrar en la tablet, con el protocolo y el cronómetro corriendo.